Inmunidad para el gobierno o gobierno para la inmunidad

(La Nación, 15/11/2011)

Algunos consideran irónico el aparente final político de Silvio Berlusconi quien, vencido por la actual crisis económica dimitió como Primer Ministro de Italia el pasado 12 de noviembre. Según se dice, el espacio mejor conocido por el “Cavalier” es la economía, de donde les resulta extraño que fuera precisamente en ese campo donde cayera. Desde Sun Tzu se acepta que un buen general actúa en terreno conocido para incrementar las probabilidades de triunfo. Bajo las condiciones dichas, por qué la caída del ahora Ex-primer Ministro.
En principio no se observan en Italia causas distintas a las detonantes de elecciones anticipadas para sustituir a José Luis Rodríguez Zapatero en España, o de la renuncia de Giorgos Papandreou en Grecia. En un sentido genérico son: (i) la variable externa de la recesión económica de alcance global, originada en los Estados Unidos de América en 2008; y (ii) la inefectiva atención doméstica de la crisis. Esta última potenciada además por obstáculos institucionales propios del viejo continente: en lo supranacional un Banco Central Europeo sin gobierno federal; y en los ámbitos internos, gobiernos sin bancos centrales. Esta desarticulación impide retomar el control de la economía, pues para ello se requieren acciones coordinadas del gobierno y del banco central. En palabras de Daniel Gros: “[…] Una política monetaria y una divisa comunes no pueden funcionar con un sistema bancario segmentado por países […]”.
Sin embargo, las situaciones de Rodríguez Zapatero y Papandreou son por mucho distintas a la de Berlusconi. Los dos primeros alcanzaron la alta magistratura para desarrollar una estrategia de gobierno, mientras el italiano logró —con populismo— retomar el poder para procurarse la inmunidad constitucional y sustraerse a la acción de la justicia penal en procesos donde resulta señalado: caso Unipol, caso Mediaset, caso Mills y caso Ruby. Aquellos, sin tener deudas con los tribunales, tuvieron la inmunidad como blindaje para gobernar, en tanto el “Cavalier” ocupó el gobierno para oponer la inmunidad a los jueces y no para desarrollar un proyecto político.
La voz autorizada del periodista Roberto Saviano hace un reproche general a Berlusconi: haber gobernado siempre para beneficio propio y no de Italia. En su caso los cargos judiciales son concretos y pesados: soborno en un proceso judicial, fraude fiscal, revelación de secretos, prostitución de menores y abuso de poder. La disyuntiva entre culpabilidad e inocencia —entre condena y absolución— algún día será despejada por los jueces; lo cierto es que a partir de su renuncia, el “Cavalier” Berlusconi sigue siendo diputado y goza de inmunidad parlamentaria que podrá oponer en los procesos penales indicados. No se restablece la equidad judicial, primer paso en la lucha contra la inmunidad; sin embargo, pareciera cerrarse “la era Berlusconi” y quedar atrás un período abstruso de la política italiana.
En síntesis: conocer el terreno y no tener estrategia es uno de los caminos para la derrota.

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