Jueces e igualdad ante la ley

(La Nación, 30/07/2010)

Desde que el ser humano dejó su estado natural y optó por vivir bajo una estructura política, la justicia se convirtió en objetivo fundamental. Del mismo modo se comprendió: no puede haber justicia sin igualdad, pues la discriminación y la exclusión son la causa de todo conflicto social.
​En algún punto en el tiempo, alguien, cuya identidad jamás conoceremos, se preguntó por qué era un instrumento al servicio de otro; se cuestionó por qué era un medio para la riqueza de otro. A partir de ese momento surgió la campaña ideológica, política y a veces armada, para alcanzar la igualdad.
Entre los eventos de mayor impacto mundial, desde el S.XVIII, como reflejo de la lucha constante por la igualdad, se registran la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América (1776), la Revolución Francesa (1789), la Revolución Rusa (1917), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), entre otros. Lo anterior, sin considerar buena cantidad de tratados y convenciones de derechos humanos.
Los esfuerzos realizados hasta hoy reportan progreso, pero son muchos los frentes donde todavía la igualdad es una aspiración constante: por la igualdad de género, contra la discriminación étnica y toda forma de exclusión. El consenso pareciera ser la regla cuando se escriben los derechos, pero hay un evidente incumplimiento al momento de materializarlos. En su novela “Rebelión en la granja” (1945), George Orwel ridiculiza al nuevo régimen producto de una revolución que perseguía la igualdad: “[…] todos somos iguales, pero algunos más iguales que otros […]”.
​Donde sea, siempre habrá quien trate de estar por encima de los demás y disfrutar de privilegios en perjuicio de los derechos de otro o de los otros. Corresponde a los jueces restablecer la igualdad ante la ley, así como reponer en sus derechos al ofendido o satisfacer a la sociedad con la emisión de sentencias justas. Es el juez quien escribe la historia de la igualdad, para abonarla o para destruirla. Preocupación importante desde tiempos bíblicos, es que la administración de justicia imponga la igualdad: “[…] No atenderéis en vuestros juicios a la apariencia de las personas; oíd a los pequeños como a los grandes, sin temor a nadie, porque de Dios es el juicio […]” (Dt. 1:17) “[…] No hagas injusticia en tus juicios, ni favoreciendo al pobre, ni complaciendo al poderoso […]” (Lv. 19:15).
​La igualdad ante la ley encuentra sus momentos estelares en estrados judiciales. Un fallo que se inclina ante el poder económico o político, es tan nocivo para Estado de derecho como la sentencia complaciente para el débil. Es en la rectitud cotidiana de la administración de justicia donde se fortalece el derecho y se desarrolla la vocación por la legalidad.
​La sindéresis es una exigencia para los jueces y debe ser objeto de vigilancia constante de la sociedad.

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